El CIE apoya la petición de la industria textil europea para reforzar el control sobre la ultra fast fashion

Las organizaciones del textil europeo, UFIMH, UIT y EURATEX reclaman a la Unión Europea avanzar en el control de las importaciones de bajo valor, reforzar la responsabilidad de las plataformas y garantizar unas condiciones de competencia equitativas

El Consejo Intertextil Español (CIE) expresa su apoyo al posicionamiento conjunto presentado por UFIMH, UIT y EURATEX para reclamar una respuesta más firme de la Unión Europea frente a las importaciones vinculadas a la ultra fast fashion.

Como miembro de EURATEX, el CIE comparte la necesidad de avanzar hacia un marco que garantice el cumplimiento efectivo de las normas europeas y unas condiciones de competencia equivalentes para todas las empresas que comercializan productos en el mercado comunitario.

El comunicado de las organizaciones textiles europeas se ha dado a conocer coincidiendo con la celebración este 1 de septiembre en Villepinte (París) de la Villepinte 2 Conference, organizada un año después de la adopción de la Declaración de Villepinte. La jornada reúne a representantes de la industria, responsables políticos europeos y nacionales, autoridades y medios de comunicación para analizar los avances realizados frente a los retos de la ultra fast fashion y debatir las próximas medidas necesarias para garantizar una competencia justa y un mercado textil y de la confección sostenible.

Entre los asuntos abordados figuran la implementación de la Declaración de Villepinte, la futura tasa de gestión para pequeños paquetes y la reforma del Código Aduanero, las investigaciones en curso sobre plataformas de ultra fast fashion y las iniciativas regulatorias desarrolladas en distintos países europeos.

Un primer paso que debe ir acompañado de mayores controles

En su declaración conjunta, UFIMH, UIT y EURATEX valoran positivamente la eliminación de la exención arancelaria para los envíos de bajo valor y la introducción de un arancel temporal de 3 euros.

Sin embargo, las organizaciones consideran que estas medidas no son suficientes para hacer frente a los costes y a las dificultades de control generados por los miles de millones de paquetes enviados directamente a los consumidores europeos.

Por este motivo, reclaman a la Comisión Europea y a los Estados miembros avanzar, entre otras medidas, en:

  • Una tasa de gestión de ámbito europeo que refleje de manera más realista los costes de control. Frente al rango de 2 a 4 euros por paquete planteado actualmente, el sector sitúa en torno a los 10 euros una referencia más acorde con los costes asociados al procesamiento aduanero, el análisis de riesgos, la logística, la vigilancia del mercado y la seguridad de los productos. El importe definitivo debería ser proporcional y basarse en una evaluación rigurosa de los costes reales.
  • La contribución de quienes generan estos costes. Los ingresos obtenidos mediante esta tasa deberían destinarse a reforzar los controles aduaneros, la vigilancia del mercado, la seguridad de los productos y el análisis de riesgos, manteniendo una vinculación directa con estos objetivos.
  • Una mayor responsabilidad de las plataformas online. El posicionamiento reclama acelerar la aplicación del enfoque de Deemed Importer para que las plataformas que facilitan importaciones hacia la UE asuman responsabilidades claras en materia de cumplimiento aduanero.
  • Evitar vías alternativas de entrada que eludan los controles. El endurecimiento de las normas sobre pequeños paquetes no debería trasladar simplemente los flujos hacia importaciones a granel, almacenes situados en la UE o centros logísticos. Los productos comercializados en Europa deben someterse a controles efectivos con independencia del modelo de distribución utilizado.
  • Mejorar la información aduanera. Las autoridades deben disponer de datos suficientemente detallados tanto para las importaciones B2C como B2B que permitan identificar los productos, evaluar riesgos y aplicar correctamente la legislación europea.
  • Reducir la carga sobre las empresas europeas que cumplen la normativa. El refuerzo de los controles en las fronteras debe ir acompañado de medidas de competitividad que eviten seguir aumentando las cargas regulatorias, administrativas y económicas sobre fabricantes y distribuidores europeos.

Las mismas reglas para todos los operadores

El posicionamiento recuerda que la industria textil europea representa alrededor de 1,3 millones de empleos y 200.000 empresas, en su gran mayoría pymes, sometidas a algunos de los estándares sociales y medioambientales más exigentes del mundo.

El objetivo de las organizaciones firmantes es garantizar que todos los operadores que venden productos en el mercado europeo sean identificables, responsables y estén sometidos a controles efectivos, independientemente de que las mercancías entren mediante paquetes individuales, grandes envíos o almacenes establecidos en Europa.

Para el CIE, este principio resulta fundamental para preservar la competitividad de la industria textil europea y asegurar que las empresas que cumplen con la regulación comunitaria no compitan en desventaja frente a productos y operadores sometidos a menores niveles de control.

La respuesta a la ultra fast fashion requiere, en definitiva, combinar una aplicación efectiva de las normas, una responsabilidad clara de las plataformas de terceros países y unas auténticas condiciones de competencia equitativas en el mercado europeo.

Aquí puedes consultar el documento oficial:

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